Cuando se es adolescente
usualmente se piensa que una tarea, actividad educativa o ya no se diga, entrar
a clase trae consigo el verlo como “problema”.
Aunado a ello la necesaria toma
de clases de regularización y que empiecen a surgir quejas sobre la “mala
enseñanza” de los Profesores se convierte en una de las mejores maneras, ante
nuestro padres, de justificar los resultados al final del bimestre o parcial, y
a su vez, engañarnos y enredándonos en
la maraña que no nos deja evolucionar.
En clase se piensa, “si yo
estuviera en la UNAM o Instituto Politécnico Nacional, las cosas serían
diferentes”, ¡claro! la UNAM es la máxima casa de estudios, y el Politécnico
con su lema de "La Técnica al servicio de la Patria” nos recuerda que las
pseudotécnicas no sirvieron en el examen de admisión, los hábitos, bueno, ni
quién se acuerde de ellos.
Afortunadamente lo anterior no
necesariamente se aplica a toda la comunidad educativa del COBAEM, Valle de
Chalco, dentro de la historia del Colegio existen cerebros que al inicio, como
en muchos, no deseaban esta opción, muchos en el camino se perdieron por perseguir
ideales fuera de estos muros, alumnos
que aceptaron y encontraron en la escuela un estímulo y visión de continuar con
sus estudios y los menos que resolvieron sus problemas a través de conductas de
escape que propiciaron que dejaran la escuela por considerar que la educación
no es más que un ciclo que se debe de cerrar para comenzar otro que hará que de
manera imperiosa maduren y cambien la forma de ver su realidad.
Y es precisamente que por los primeros
y últimos alumnos que se crea este espacio, en donde profesores y por qué no,
más adelante alumnos se unan en esta iniciativa de reflexión, soluciones y
propuestas, que siendo breves, aportan un grano de arena en la promoción de
decisiones responsables con respecto a la vida académica y el desarrollo personal.


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